Después de más de 10 días de viaje por fin llegué a la tierra de los canguros.
Primero no he visto ninguno, solo comí un pedazo de uno en parrilla y segundo he comprendido más a latinoamérica, ya que la primera parte la hice en bus, recorriendo todo el sur de mi país (Perú) y después todo el norte de Chile.
Mi conclusión primaria es una réplica al Che Huevara de quien discrepo profundamente con todo su idealismo en uno de sus emotivos speech donde menciona que somos los mismo desde Magallanes hasta la puta que nos parió. Si en algo nos parecemos es en que nos parieron como gusanos. Y no estoy siendo agresivo ni tampoco lo pretendo, pero latinoamérica en sí como barrio no existe, es un devota idea de los no viajeros, de los que no la conocen en sus calles ni en su gente.
Latinoamérica es un horizonte desconocido como mi ciudad: Lima. Cada vez encontrarás algo nuevo, entonces no habrá parecidos ni forma de homogenizarnos. Eso no está mal, no es un pecado sino un milagro. Un milagro de mil pueblos viviendo en esta tierra bendita. Porque cómo es posible que entre tanta mierda que nuestros políticos han hecho podemos ser profundamente compenetrados con nuestras raices, con nuestros sentimientos de hermanos... no de latinos sino barriales y creo que ya fui claro que latinoamérica como barrio no existe y a estas alturas es un aborto sostener esa idea.
Santiago hoy parece que le sacó la revancha a Silvio Rodríguez con su canción Eso no está muerto... no me lo mataron... bla bla bla... Santiago es un apóstol nuevo, un monumento al crecimiento, una ciudad renovada y madura, con gente en progreso. Por otro lado, el norte de Chile mantiene esa necesidad de identificarse con algo, más allá de una absurda perduración de sentimientos militarizados de una Guerra de más de 100 años, Chile pulveriza su norte con la minería. Cuando se acabe esta fuente de ingreso el árido desierto será no solo más árido sino más desierto.
A Buenos Aires solo cambio los Buenos por los Malos y punto final.
Nueva Zelanda tiene vacas, muchas... no como Brasil, sino como Nueva Zelanda. Sus vacas tienen algo así como un DNI, como el RUC, un número de identificación. Ergo, Los animales de esta región tienen más derechos que humanos que otras naciones... tienen un título de derecho por número cosa que en otras no existe.
Australia.
10 días para llegar a ti. No es el paraíso, es un monumento a como deberían evolucionar las naciones. Pero yo, Kike... Latino, barrial, educado en suburbios limeños, debo decir, que prefiero tener mi cuchillo al lado, mi salchipapa marrana, mi anticucho de carretilla, mi combi sudorosa, mi ceviche en plato de plástico, mi chela en la playa a 5 lucas, las putas de cayoma y por supuesto... su pasta de parque.
Australia es una grupo de humanos que aprendieron que la vida es una forma de retener los fluidos. Es una ciudad bella, hermosa, como para pintarla... las paredes, una ciudad que merece admiración por el orden y la limpieza. Tongo debería venir acá y cantar la Pituca en el Opera House of Sidni... como dicen acá Syndey. Acá falta un modem latino que nos enseñe que la vida también es comer como en los Canallas de Santiago, como en el Cuartito de Buenos Aires, como la tía Grimanesa de Lima... puntos estratégicos del sabor y del amor de nuestras manos latinas... ojo no barriales.
Y mi barrio?
Mi barrio es Lima y no lo es al mismo tiempo. Mi mundo está en mi mano y al mismo tiempo empieza a pesar tanto que ya se me rebalsa como moco matutino limeño. Nada me debe cambiar. Vengo de un mundo ajeno al que vivo, un mundo donde vale todo para vivir, donde uno defiende sus sueños como cojudo, como huevón, como decimos en Lima, los defendemos hasta la muerte, pero al primer reto los soltamos como a las responsabilidades. Así somos en Lima... el resto que no entiende vive en una burbuja, el resto debe venir a Siiidni y encontrar la burbuja verdadera.
Tengo 4 días que parecen 4 meses y que mañana sabran a 5 años. Mi encuentro hoy es un desencuentro milagroso.
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